oración

29 de julio de 2017 – 01 de agosto 2017

frío mío y sólo mío
silencio como último regazo
ven pronto a adormecerme
antes de que algún poro
se me desborde
en su nombre
y pierda este juego de resistencia
y la noche no acabe
y la calle no exista
y desaparezca su esquina
y no responda mi llamado
y no pueda decirle jamás
que me enternece que no haya
querido joderme la cabeza

no hacía falta ya

ya ves que
hay tantas cosas
que todavía debo decirle

Ἀχλύς

20-22 de julio 2017

animal oscuro
ansioso
frustrado
siempre asediado
por todo
por nada
sin intercambio
sin itinerario
sin estancia
de respuesta imprecisa
de voz opaca
incomunicado
agobiado
te acuestas
en el tiempo irrecuperable
y ruegas que ya
que ya se acabe esto
que ya te basta
que ya estás harto

quererte implica
ponerse a buen recaudo
animal dolido
de corazón calloso y encallado
animal hiriente
en esencia

nuestra casa
el polvo en esfinges
neuróticas nostalgias
de no perecer

Sara Vanegas (Sed, De entrelíneas, 1985).

 

la urgencia del tacto
la conciencia de la ausencia
que no se muere
aunque sea tan tarde ya
que no se duerme
aunque me unte
una a una
tus palabras (las acuno en mi memoria)
en la garganta

me angustia no saber
si ya he hecho demasiado
o si sólo soy un cobarde
imaginado
inventado
horizonte del que
antes bebían tus ojos
pasado
pesado horizonte
ahora inútil tabla
rendida
reseca
que agotó
sus tonalidades

los fonemas del deseo
las inflexiones de tu voz
el abrigo de tus brazos
tus huellas en mis surcos
(evidencias de que intentamos
salir del laberinto)
el vuelo de tus ideas
los paisajes en tus ojos
escenarios de intenciones y trayectorias
multitudes invisibles
que registran tus oídos
tus cauces de narrativas
tu incansable sed de indicios y metáforas
tu presencia de vorágines y honduras
me atraviesan
me provocan
me desvelan
me desgarran

tú y mi maldita memoria

Guayaquil, 22 y 23 de junio 2017

te anunciaste en mis pupilas
en días ingenuos

me versaste el silencio

moldeaste mis oídos
y mis ojos
que adoran leerte

moldeaste
este cuerpo
que habito
sin que pueda fingir demencia
y conformarte
sin unos respiros
de vida compartida
de aprenderme tus ojos
de verte
aunque sea por minutos
en otras latitudes
en otras camas
parques
habitaciones
con centípedos
y fuego
sobre otros adoquinados
con otros banquetes
y otras danzas
junto a otras escuelas
bajo otras ramas
y sus tripulantes alados
que acarician el aire
en caminatas sin rumbo
tardes sin cansancio
escapadas
sobremesas
escapadas

excusas urgentes
indispensables

verte

a ti
verte
(la especificidad del deseo)

condecoro estas memorias
en el concurso
de mis días felices

¿es irreversible?

te pienso
y te lloro
o me lloro a mí mismo

nunca aprendes corazón de barro
que la ternura no es arma ni soporte
es agua que envuelve
que se agita
nunca descansa

cómo he de curarme
si de nada adolezco

 

Guayaquil, 23 de abril de 2017

 

Hertô aħtōn

 octubre 2016 – abril 2017

llorar resulta la evidencia
de que no habrá absolución
de la urgencia de salir de uno
para tropezar con los ojos
de quien se ama
y quererse
los remiendos
el hambre y la tristeza

uno entrega
la llave de la memoria
para no olvidar esos ojos
aun después de su ausencia o de su muerte
a sabiendas del riesgo que
esto supone

la llave puede no ser devuelta
puede caerse
huir
y extraviarse
y uno tiene que aprender a vivir
con esos ojos
y su ternura curtida
incrustados en el tórax

si ha de desaparecer
la llave
hay que guarecerse
hasta domar las ansias
recibir la tormenta
del apego
y atragantarse de reniego
acariciarse el solitario fin de los días
pero tener cuidado
de no destrabar
sus párpados
porque volver a dar la cara al otro
sin tenerla para uno
a veces puede desgarrar el puente
y hoy me sobran
astillas en las manos

río

24 de febrero 2017

hay que aprovechar cada fibra
extenuarla
amarrar una extremidad a cada punto cardinal
hay que despertar las angustias
sin temer sus rencores

canoa doliente
que divaga por la memoria
y se enfrenta a las piedras
que rieron en mis labios
y que hoy aprietan mi garganta
no se puede
curar
los harapos de la inocencia cansada
perdí la única arma que tuve
para defender del mal tiempo
a este tronco gastado
este cuerpo gozado
este cuerpo ha gozado
pero el placer y la ausencia marcan
cargo los surcos
de este envoltorio pasajero
que han besado
pies con ansias de tierra
llorar
con la frente apoyada en las rodillas
sirve para saberse palpitante
dudoso
desgarrado
extendido sobre las irregularidades
del pulso y del tiempo

añorante

me atraviesa
la urgencia de orillar
en la palma de tu mano