nuestra casa
el polvo en esfinges
neuróticas nostalgias
de no perecer

Sara Vanegas (Sed, De entrelíneas, 1985).

 

la urgencia del tacto
la conciencia de la ausencia
que no se muere
aunque sea tan tarde ya
que no se duerme
aunque me unte
una a una
tus palabras (las acuno en mi memoria)
en la garganta

me angustia no saber
si ya he hecho demasiado
o si sólo soy un cobarde
imaginado
inventado
horizonte del que
antes bebían tus ojos
pasado
pesado horizonte
ahora inútil tabla
rendida
reseca
que agotó
sus tonalidades

los fonemas del deseo
las inflexiones de tu voz
el abrigo de tus brazos
tus huellas en mis surcos
(evidencias de que intentamos
salir del laberinto)
el vuelo de tus ideas
los paisajes en tus ojos
escenarios de intenciones y trayectorias
multitudes invisibles
que registran tus oídos
tus cauces de narrativas
tu incansable sed de indicios y metáforas
tu presencia de vorágines y honduras
me atraviesan
me provocan
me desvelan
me desgarran

tú y mi maldita memoria

Guayaquil, 22 y 23 de junio 2017

te anunciaste en mis pupilas
en días ingenuos

me versaste el silencio

moldeaste mis oídos
y mis ojos
que adoran leerte

moldeaste
este cuerpo
que habito
sin que pueda fingir demencia
y conformarte
sin unos respiros
de vida compartida
de aprenderme tus ojos
de verte
aunque sea por minutos
en otras latitudes
en otras camas
parques
habitaciones
con centípedos
y fuego
sobre otros adoquinados
con otros banquetes
y otras danzas
junto a otras escuelas
bajo otras ramas
y sus tripulantes alados
que acarician el aire
en caminatas sin rumbo
tardes sin cansancio
escapadas
sobremesas
escapadas

excusas urgentes
indispensables

verte

a ti
verte
(la especificidad del deseo)

condecoro estas memorias
en el concurso
de mis días felices

¿es irreversible?

te pienso
y te lloro
o me lloro a mí mismo

nunca aprendes corazón de barro
que la ternura no es arma ni soporte
es agua que envuelve
que se agita
nunca descansa

cómo he de curarme
si de nada adolezco

 

Guayaquil, 23 de abril de 2017

 

Lanzamiento de Wortschatz – Editorial A/raya

Este espacio se ha caracterizado por ser un tanto parco, superficialmente, pero quiero salir un poco de ese hermetismo con esta actualización.

Este 8 de febrero se realizó en Casa Mitómana el lanzamiento de dos libros-objetos diseñados y elaborados por Editorial A/raya, que explora colaboraciones entre artes visuales y literatura: Nieve/Anacrónicas (Camila Carrillo y Gabriela Ponce) y Wortschatz (Francisco Maldonado y quien habita esta hora).

© Fotografías: Editorial A/raya y Casa Mitómana

Haber sido parte de eso no sucedió sin haber pasado por la fase de “noquieroquenadielealoqueescribo”, porque creo que solo divago para poder vivir conmigo o escribo para personas ausentes o personas a quienes se me dificulta dirigirme hasta en oraciones simples… quizás por eso mismo había que dejarlo salir.

Agradezco desde este espacio a la Caro Velasco y a la Lore Rojas por haberme tomado en cuenta para este lanzamiento de su proyecto editorial, de su viaje creativo. Gracias también al Francisco Maldonado por habernos compartido toda una mañana de su tiempo y brindarle una interpretación visual potente (o un sentido) a lo que escribí.

Tuve suerte de que al lanzamiento acuda la persona a quien le está dedicado el susodicho “poema” y que ella se haya sentado a mi lado durante todo el evento (y que me haya preguntado si es que he estado escribiendo para ella). (Cómo no hacerlo…). Creo que puedo morir en paz.

***

Reportaje a Carolina Velasco sobre el trabajo y la visión de Editorial A/raya:

http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/7/la-editorial-a-raya-conjuga-las-artes-visuales-con-las-literarias

Perfil en Facebook y catálogo de la editorial: Editorial A/raya

río

24 de febrero 2017

hay que aprovechar cada fibra
extenuarla
amarrar una extremidad a cada punto cardinal
hay que despertar las angustias
sin temer sus rencores

canoa doliente
que divaga por la memoria
y se enfrenta a las piedras
que rieron en mis labios
y que hoy aprietan mi garganta
no se puede
curar
los harapos de la inocencia cansada
perdí la única arma que tuve
para defender del mal tiempo
a este tronco gastado
este cuerpo gozado
este cuerpo ha gozado
pero el placer y la ausencia marcan
cargo los surcos
de este envoltorio pasajero
que han besado
pies con ansias de tierra
llorar
con la frente apoyada en las rodillas
sirve para saberse palpitante
dudoso
desgarrado
extendido sobre las irregularidades
del pulso y del tiempo

añorante

me atraviesa
la urgencia de orillar
en la palma de tu mano

mi casa

mi silencio
fue tu casa
mi cuerpo quiso
permanecer callado
para escucharte

mi silencio abierto
como mis manos
sobre tu espalda

mi silencio
que ahora es tuyo
tu silencio
mi casa

tu silencio
alberga
los cofres de tus gestos:
enmarcada tu letra
abrazados tus miedos
esbozadas tus huellas
elevados tantos colores
de tu complejidad
adornado el cotidiano
con mosaicos incesantes

mi añoranza se duerme
en la confianza
de que los cimientos
plantados con caricias
a uno le sobreviven

después de todo
el silencio es una ofrenda
el silencio es narrativo
el silencio es una antorcha
que solo cambia de mano

esto a veces se me olvida
y se retuerce
mi casa

tu silencio inadvertido
sentencia estacional
guarida de invierno
un fuego
que me muestra
tus rincones

con la misma delicadeza
que a tu lado yo he velado
ahora quiero contemplarte
en esta casa

me acuesto en
tu risa enmudecida
mi casa

el hambre de tu boca
me desgarra las
membranas desandadas

vuelvo a las horas de
encontrar tu nombre en las paredes
de recorrer calles y bosques a tu lado
mientras tus palabras y tus gestos
eclipsaban los caminos

vuelvo a las horas de tu ternura
meciéndome
a media luz

la laguna acostándose en la orilla
la paja dibujando el sueño del viento
para tus ojos y tus oídos ávidos
madrugadoras aves que contemplan
la existencia
maravilladas
maravillándome

ese brillo de tu mente retumba
hoy en mi ventana
resuena tu mente honda
tu mente franca
como vos misma
como tu voz
que quema todo
lo que toca

¿dormirás todavía en este momento
entre los ríos buenos
de tus horas?

¿tu tierra
libre como es
esperará aún alguna historia
de mis manos?

este es el puente
donde tu boca me enseñó
que me harías falta

no entiendo yo
qué hago tan lejos
si estos huesos míos no tienen
más refugio que tus brazos