quésf que no come, está con mal de amor

desde que aprendí a callar
cargo mi tristeza
de arriba para abajo
rezongando
y maldiciendo el peso
de la lacra

me preguntaban
con cuestionable interés
y con eventual morbo
si tenía amigos
si alguien me había hecho daño
si era un capricho nomás
pasajero como el sol de aguas
si podía hacer el favor
de cambiar la cara
de sonreír de vez en cuando
que no me va a empobrecer
si había algo
con qué curar mi herida
si creía en Dios
y en su programa de doce pasos
si necesitaba ayuda
si estaba tomando las pastillas
si estaba comiendo bien
si dormía conforme a lo prescrito
si podía percibir los colores
porque el Marcelo cuando se deprime
no los ve
si recordaba
que mi cuerpo está completo
y que es funcional
porque otros no tienen
la misma suerte
y a pesar de todo
son felices
no como yo
ejemplar ingrato

qué tan mal me verían
que escuché
que tenía el apoyo de varios
y hasta me dijeron
que me amaban
no como yo quería
pero que me amaban
al fin y al cabo

incluso tuve el placer
de digerir esta sutileza
si vivía la vida
templándome el libertinaje
sería feliz
y podría atravesar los días
sin bastones
porque los desmanes
entierran la alegría

y la tristeza
me clavaba sus garras
cada vez que me insistían
y yo le calmaba
a punte tragos de palabras
no jodas
que no te voy a dejar
pero no sabía qué
razón de ser
podría tener
esto de cargar
con sus berrinches
a cuestas

dejé de añorar
la inocencia
que malogré
cuando me descubriste
en mi esquina de cartón

no preguntaste nada
ni querías extirparme la joroba

te miré de reojo
por si acaso
no traías pinzas
ni soluciones
ni expectativas
solo te acercaste
sin temblores
ni heroísmo
y ayer que me senté a pensarte
entendí
que tal vez ante tus ojos
esta bestia que me come vivo
es un don
y como te quiero
entretener
no me queda otra
que aguantarme

sí, sí, ahí nos vemos

salgo con la ropa limpia
los zapatos de siete suelas
los cordones solemnes
el vello presentable
la tristeza remendada
las paredes del cotidiano
cogidas falla
el dolor descuartizado
y enterrado
el recuerdo en coma
y en cama
las hojas sin arrugas
el esfero sin mordiscos
la risa domada
para no quedar ni como tonto
ni como piedra
las uñas sin los restos
de los días
los labios sin surcos
la piel sin cólera
los dedos sin espinas
las mejillas sin sal
el cerebro en sintonía
las manos suavizadas
por la lengua de mi perro
la sonrisa rehabilitada
después de tanto golpe
las cuerdas vocales listas
para disparar
palabras en desuso
las pupilas vestidas de anfitrionas
las escleróticas sin impurezas
para no delatar el abuso de las horas
la voz reluciente
sin tendencia al llanto

voy con el caminar seguro
campante
nada de tropezar en media plaza
nada de agacharse ante la angustia
así salgo de mi cueva
con tiempo de sobra
con ganas de todo
a ver si de la ridiculez
de mi disfraz de bien
te ríes
y me prometes
otro encuentro

parece que me diera
fuerzas para vivir
esto de negarme 
los placeres 
de los poros

parece que me diera
impulso
el negarme
al tan necesitado encuentro
una y otra vez
de dónde saco si no
las fuerzas para arrastrarme

bajo la sombra del calendario
cada noche
ahogo mis palabras
con las bocanadas del trigo
y entretengo mi conciencia
con los colores
de la caña

me duermo
para poder mirarte
de cerca
sin sonrojarme

madrugo
para emprender camino
hacia mi tierra interna
y realizar la cosecha de mi pena

con la espalda enterrada
bajo a venderla
al amanecer
a la feria del morbo

luego de desnucarla
la deshuesarán
y después de ningunearla
le clavarán
un resignado tenedor
la probarán
les parecerá precisa
y luego de regatearme el precio
la comprarán barato
y yo regresaré
con esas dos monedas
a mi madriguera
a colgarlas junto al fuego
para que emulen
la paz de tus ojos
y volveré
a destruirme
los puentes salvíficos
y quemaré
una y otra vez
el acuerdo
de amarme
tal
y
como
soy

enfermo
perturbado
solo

c’est fini

más de novecientos días
anduve con la angustia
de ver cómo el silencio 
carcomía el amor
y se entretenía 
leyendo con la pierna cruzada
las cartas que no tuvieron la fuerza
para abrir el cajón
donde todavía se pudren

me preguntaba
cuántas palabras nos unirían
y cuántos pasos
habría que dar
para encontrarnos
en la misma puerta
en la misma tarde
y con el mismo afán

necesitaba saber
con precisión
qué día sería la excusa
para nombrarnos
y dejar de perseguirnos
como hienas
los pensamientos

al fin me harté
de ser ese callo tibio
que aparecía con los roces que me daba
y que se volvía tímido con su indiferencia

ahora
solitario
sin látigo que me encauce
hay días que tengo tendencia
a ser este pobre imbécil
que no sabe para qué vive
acaso para dar trabajo a una funeraria
y a los gusanos vertebrados
y los sin pecado original

pero cuando ando de a buenas
y no pienso en mis cenizas
me alegra haber salido
de esa quebrada
de los novecientos días

todavía no tengo corazón
para los trueques
lo resguardo hasta
que entienda
que no se debe responder
a los ecos

por lo pronto
tengo miedo
de mis ojos infantiles
porque es fácil
que otros ojos
me derrumben
el camino

por favor
si gusta
mueva conmigo
tres veces su cabeza

izquierda
derecha
izquierda

esto
esto
esto

esto de haberme consolado
pensado que sus puñaladas
eran caricias mal dormidas
y esto de haber creído
que la risa y las palabras de calidad
estaban exentas del olvido
casi me deja
en la bancarrota
de la chauchera
y del cariño

por qué no estudió Odontología, mijita, como el papá

y que el hijito
de la fulanita
va a heredar
el imperio de la constructora
y la hijita
de la menganita
la que estudiaba odontología
ya está lista para
comenzar la rural
qué buena cosa
diomío
qué buena noticia
qué futuro exitoso
que les espera
es que es fortuna segura
dedicarse
a continuar
lo que han cimentado los padres
la misma profesión
los mismos gustos
las mismas ambiciones
y el estilo de vida
la biblioteca empolvada
de tanto olvido
la guitarra solo
para los comensalismos
el arte para el status
no para el alma
y uno aquí
con sus cursilerías
con la bandera
de los que buscan
compartiendo las nubes
con los incompletos
riendo con la alevosía
de los versos
llorando
por los pasos que se callan
construyendo el futuro
en las miradas
en las palabras
en las cadencias
yo te dije que no dejes
de estudiar
administración de empresas
tenías razón
taitico
no sé ni administrar
la confianza
que reparto
en los ojos
que amo

cuatro cuartos

de qué color
debe ser la lágrima
que disperse
esas filas
de soldados
que alimentas
para prevenir
que un par de ojos
ocupen lugares
que no deben

la lengua de caucho
busca el orgasmo
en las autopistas
y la mía
aquí
se duerme

se pasan
los días
y no tendría
importancia alguna
pero siento que deberías
aprovechar que
la naturaleza
ha pintado
de buena gana
mi perfil en esta edad mía
la fértil

no te llamo
para la procreación
of course not
te llamo
para el placer venéreo
de los viernes

feliz cumpleaños

(en el avión, raspando la pista de JFK rumbo a UIO)

por qué siento que tus besos
se arrastran lastimeros
por la pista
y me pellizcan
el corazón insatisfecho
con la libertad de ausencia

es tu cumpleaños
y me muerden
tus labios ochenteros
y yo
no debería recordarte
mas bien
debería cerrar mis ojos
en la tranquilidad
de que ella también
te quiso hacer feliz

aunque ya no te quiera
como te quise
y aunque no
debería ni pronunciarte
las cinco vocales
tengo que decirte
que no puedo creer
ni me convence
que vos quieras contentarte
con el cariño que se asemeja
al alpiste que se raciona
a las aves en cautiverio

porno hipster

que no te turbe
el paso del tiempo
que la sonrisa se añeja
para ser pura
así nos lluevan las canas
las palabras
no faltarán
en la almohada
porque Isabel Allende
bien lo ha dicho
que el que busca más abajo
está perdiendo el tiempo
y yo lo mido
tanto como vos

que se manchen mis labios
con tu nombre
no me importa
que se me partan
las noches en tres
por que vos te aparezcas
donde menos debes
en mi cama
que se hundan mis manos
en el ruido de tu sangre
no hay miedo de mi parte
no tengo que perder
más de lo pactado
las flores
que saben
más del amor
que el dolor mismo
florecer
para morir
florecer sin pensar
en que las horas
prensan
y que uno queda
para souvenir
o papel de carta
y sin embargo florecer
sin miedo a los temblores
de la tierra y de la mano
sin miedo a los excesos
que supone la tristeza
de perder la llave
que haga brillar los ojos
de quienes pende uno