Hertô aħtōn

 octubre 2016 – abril 2017

llorar resulta la evidencia
de que no habrá absolución
de la urgencia de salir de uno
para tropezar con los ojos
de quien se ama
y quererse
los remiendos
el hambre y la tristeza

uno entrega
la llave de la memoria
para no olvidar esos ojos
aun después de su ausencia o de su muerte
a sabiendas del riesgo que
esto supone

la llave puede no ser devuelta
puede caerse
huir
y extraviarse
y uno tiene que aprender a vivir
con esos ojos
y su ternura curtida
incrustados en el tórax

si ha de desaparecer
la llave
hay que guarecerse
hasta domar las ansias
recibir la tormenta
del apego
y atragantarse de reniego
acariciarse el solitario fin de los días
pero tener cuidado
de no destrabar
sus párpados
porque volver a dar la cara al otro
sin tenerla para uno
a veces puede desgarrar el puente
y hoy me sobran
astillas en las manos