ojalá

mi enterradora,
vuélvete sin palabras
a tu cabaña

y que ni el viento sepa
dónde te dejas
enterradas las sombras.

Francisco Granizo R.
(Los crepúsculos de Otón)

 

ojalá
no te pierdas
tanto en otros vidrios
mejor avenidos
quédate con el temblor
de tus ojos

ojalá que te ensucie y te redima
ese llanto de no saber
si sigues siendo constante
en tus ilusiones
de polvo
o si has renunciado a ser sencillo

que te muerda la camisa
esa duda
que te hace cuestionarte
si todavía vives para el abrazo
y no solo para el trapo
el trapo del cotidiano
y de las definiciones

agarrado a la madrugada
te siento
y con ternura
te recupero
entre cobijas

te miro

tú que te destruías
en espejos y en fotografías
para que nadie viera
lo que te hizo el tiempo
comprensible me parece todavía
cómo te fuiste aislando
tú que tanto precisas de otras manos
y por un momento
no encontraste más que la inexperiencia
de las tuyas

fuiste desgastando los domingos
encontraste el asco
en el placer inmediato
es tan tuya esa miopía
de siempre
tu voz fue cambiando
tu piel trató de esconderse
avergonzadas
huidizas amantes que se fueron

sigues con vida
y me preocupa que el tiempo
te quite la capacidad de morirte
quince veces al día
en otras arrugas
pero a la vez
me angustio por ti
no eres tan fuerte
como para seguir
mirando de frente
todo lo que sucede
porque todo te quiebra
y te deja llorando
acurrucado en memorias
cadáveres que se despiden

para huir pierdes el tiempo
desdoblándote
aquí
en callejones
en negación
en excesos
escuchándote a través
de los ladrillos

te consume
pensar que es tanto lo que queda por hacer
y ver cuán amarradas al dolor están tus venas

la vida pasa
siento que te pasa por encima
pero te das modos de reparar este megáfono
de tu introversión

lo único que quieres que se registre
es cuánta paciencia te ha tenido tu madre

sin darte cuenta
cuánto has hecho llorar
cuánto has herido
cuántas palabras has enterrado
antes de que te las dijeran

ser que duele y que se duele
eres un nido hambriento
que no sabe cómo recibir al sol
sin angustiarse

cuánto has perdido
en esto de encontrarte
en esto de saberte
llanto
que grita
y se revuelca

ojalá que lo único que
te ocupe hasta que te venza el cansancio
sea ser este taciturno corazón
que aún resguardo

C. F. P. (1927)

Clemita,

Hace 17 días estaba llorando en la cama y grabé lo que me pasaba por la cabeza:

“no puedo cerrar los ojos
la voz de mi padre está hablándome en recuerdos

no sé por qué persevero en exprimir
hasta la última gota de la agonía

recuerdo cómo tras su partida
caíste enferma
corporalmente en un comienzo
y en el hospital me obsequiaste
un frasco de tinta azul y sus plumas

todavía no conocía yo el valor del tiempo
y me ensimismé
sin saber que luego no tendría la suerte
de tu lucidez

una tarde te escuché golpear la puerta
que conectaba tu casa con la nuestra y pedías
que alguien te dejara entrar
porque estabas perdida y buscabas a tu madre

querías irte a Quito
en un taxi
tu madre estaría allí
esperándote
tenías urgencia de irte

yo no sabía si llorar
o tratar de seguirte el juego y
engañarte con afecto
y decirte que tu madre
está en camino
que no tenías que ir a ningún lado
que ella vendría por ti

tratando de perdonarme
el tiempo perdido
te escribo desde hace tanto ya:

“tus ojos que guardan
la sonrisa del tiempo”

algo se me quiebra dentro
algo me destroza todavía
no puedo recuperar lo perdido
y creo que poco a poco
me voy perdiendo a mí también

cada día que pasa
me veo en el espejo
y siento que he destruido
a la persona que criaste
hace tantos años
y no sé a quién pedirle
un regreso”

***

Hace 15 días quise transcribir ese balbuceo de insomnio para dejarlo expreso aquí, empecé el post y no lo concluí.

Hace 12 días partiste y todavía me quiebro.

***

Clemencia Flores Puyol

Riobamba, 6 de enero de 1927 – Quito, 18 de abril de 2016

***

***

Mi mamá me contó que pasó en cama, entre triste y cansada, todo el domingo antes del lunes de tu partida (ella que nunca pasa en la cama).
-Presentimientos -diría ella.

***

Y no, no voy a cambiar el título del borrador. Aún abrazo tus ojos en esta habitación del tiempo.

gris

la soledad
es la que se
revuelca conmigo
y no se incomoda
ante las lágrimas y la mucosidad
de mi cuerpo

cicatrizante
desvarío
pedro el que se duele
de haber querido tanto
sin respuesta
ni medida

reboto en otros poros
hasta finalmente
ser repelido

tanta soledad
no puede ser
destino
de ningún ser
que se tema a sí mismo

amparo

tanta divagación
para ser un grumo
que solo gira
en torno a sus días

cuando menos me tolero
quisiera volver a ser el feto
que aún no estaba marcado
por la angustia

la absolución será
el abrazo
de mi última huida

materia

3 de abril 2016

pocos tropiezos hacen falta
para darse cuenta de
que ya no se es el mismo
errante

se sigue metiendo la pata
pero hasta el error se renueva

ya no tiene el mismo sabor
el delirante humo
uno también cambia de aroma

de todos los placeres
uno me sigue siendo indispensable

es el de la desnudez

el cuerpo y sus protuberancias
el cuerpo y sus alfileres
el cuerpo y sus jugadas
limpias y tergiversadas

cuántos enredos
he engullido
hasta ser yo mismo
uno de tantos otros
pobres seres
que todavía se sienten culpables
de no ser
detrás de antifaces y murallas
nada más que su egoísmo

finalmente

hablo desde este cuerpo mío que
luego de años de extraviar su efe
juega a encajar los senos en el espacio

lo que es el afán este
de no sentirse
en casa propia
en este cuerpo

pasan los días
envejezco
y no dejo
de ser gris
mitad angustia
un cuarto de despiste
y el cuarto final
un cuarto vacío
donde solía ensayar
e insisto todavía
identidades

me arrastraba
frente al espejo
para mi tacto y mi memoria
y quedaba en evidencia
mi piel partida de juicios y registros

la sanación en el placer
la huida en el dolor

intercalaba sesiones de ternura y de violencia
mi cuerpo y la culpa que le atribuía
mi cuerpo y su necesidad de abrigo

me preguntaba
con qué se podría curar un cuerpo escupido
por otros ojos
y por unx mismx?

mis manos
amordazaron mis colgantes
y escondieron su relieve

me llamé pedro
y me enamoré como pedro
perdí el sur
me levanté y volví a mi nombre documentado
porque pensé que había que madurar
estudiar
trabajar
conquistar
aparecer
parecer
perecer

pero una vez trizada la identidad primera
el camino diario tiene bifurcaciones

he vuelto a cuestionarme
ya no son los días de pedro
el que corría en las clases de educación física
con una venda en los senos
tampoco son los días de una paola
políticamente correcta
y por dentro destrozada sin saber por qué

ahora
me dejo el bigote
y uso sostén cuando quiero

me siento vibrante
en un lugar que por invisible
no me pertenece

tienta el querer rendirse
a ser nosotrxs mismxs
porque puede ser
jodidamente desgarrante
arrastrarse como un

?

sin respuesta próxima
sin resolución de nudos

pero por qué hacernos unxs a otrxs
más difícil el tránsito
si afortunadamente
todxs somos
ambigüedades
heridas
deseos
extravíos
hogares
cada unx a su manera

si de algo quiero desistir es de luchar
contra mí mismx
no voy a dejar de nuevo que me alcance la violencia
ajena ni la de mis propias venas

luego de tantos años
de odiarme más que otros
ahora
encajo mis senos
en el espacio
como se encajan
palabras
piernas
y tantos otros tejidos

other

si el género es lenguaje
que se someta a la ternura

si el género es tormenta
que despeje absolutos

si el género es coraje
que se duelan mis escudos

dejo abierta la puerta
espero al sol en el puerto

dejaré de huir de mí para atreverme a ser?

trepo recuerdos de besos
y rechazos
en base a mis nombres y mis pieles

al otro lado de los escritorios
ni chicha ni limonada

en las calles
me gritan que
soy un travesti
y maricón
haga lo que haga
me vista como me vista
y está muy bien
no se equivocan
pero hay días que me duele
y me encierro
en mi miedo

si el género no fuera más que
una hoja
en la que no se repara
si no solo en su belleza

condicionamiento
soledad sin ritmo
espejo que ves lo que no acepto

que no sea motivo de angustia
lanzar la moneda al aire
y no tener respuestas
para uno mismo

VLC, 7 de octubre de 2015