cura te ipsum

30 de junio de 2015

después de trece años
de machacarte la suerte
y condenarte a bajar la cabeza
como si hubieras sido
una impertinente desgracia
al fin se quiebran mis ojos

desde hace tiempos
que me esperabas
acurrucado
en tu esquina sola

hoy es el día infinito
de acariciarte
el pelaje cuarteado
de desmanes
y tiros por la culata

me arrodillo
y con un beso
despierto tu frente

en mis manos
tu alegría
oso mío

14/28/29 de junio de 2015

el arte de decidir
quién a uno le desbarata
los cajones

el arte
de dejarse amar
el cuerpo
de desvestirse hasta
la última cicatriz
y sentirse sanar
con el calor de las yemas
que se aman

el arte de amar
otro cuerpo
de deslumbrarse
y regalarle con los ojos
la ternura que no muere

el arte de amarse a sí mismo
la dimensión de la piel
y su equipaje
su sed llanto y carcajada
y saberse en su complexión
los dos rostros de Aristófanes

Kafka
el arte de dejar el olvido
como todo absurdo
para la muerte

Homero
el arte de aprender
a abrir los ojos
sin temor ni duelo

Tagore
el arte de cultivar
la jardinería
del dar y del recibir
de no esperar lo que no se siembra
y de sembrar sin esperar

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domingo
hora de sosiego
abro el libro
y recibo en la yugular
la conclusión

atina Pizarnik sobre Cernuda
en su ensayo de
la tradición de la ruptura
sobre cuatro modernistas
“amar es transgredir”

quiebre interno con sonrisa
y retrocedo
es ahí donde me encuentro
con tu nombre de familia
junto al del gran portugués

mi corazón consabido
que succiona los pezones
del encanto
pobre mío
que no sabe digerir
la bifurcación
y solo asombrarse ante el azar
y sentirse destinado a tus pestañas

dígame santo artista
si no es esto más fuerte
que yo misma
dígame sincero
maestro silente
usted que sabe
que yo a la suya le miro
con genuina voluntad

¿habrán de ser
mis premoniciones de ternura
en aquella habitación del tiempo?

¿será azar que
me intercepte
omnipresente
el tino de tu lengua?

******
 

 

mecanismos del olvido
aquí estoy haciendo frente
yo que guardo la memoria

te confieso
por más tiro por la culata
que me resulte
que de todas las palabras
que sacuden el mar de tu garganta
yo me llevo dos

entre mis pasos
la cuerda floja
la vena vibrante
y mis desatinos
es tu nombre
mi certeza