sin parafraseo (26 de enero 2015)

me descubrí
en un silencio nuestro
lenguaje de tu sueño
yo perro insomne
de tu boca
y ahora
un poco tarde
pero siempre que haya
la certeza del cariño sin dobleces
se puede transformar cualquier hubiera
ahora
ahora entiendo que en estos giros
del amor
no valen las conquistas
solo se es dueño de uno mismo
pero así
con ese tesoro que ahora tengo
ahora sí
voy a buscar el tuyo

te digo
medio en verso
medio en ropa interior
porque así soy
mamarracho pero honesto
sabes
te lo digo sin poses
caminando contigo hay arcoiris en toda soledad
no hay nada más calmo que tu voz
litoral delicia
no hay nada más que me salve de mis tardes

por mi parte y hasta que sea necesario
no voy a olvidar tu ventana
al árbol ni dejaré que se seque el recuerdo del Nilo en los ojos del dios felino que tanto extraño
sé que si tú quieres
podemos hundirnos en ese largo túnel
beso lo dice Gil de Biedma
en ese orgasmo digo yo
en cuerpo
en claroscuro
en sonido
en textura
en palabra
en mente
así a nuestra manera
ajenos al tiempo y al mundo

quiero tus pasos
pasos
que pueden andar con los míos
lo que no ha sido todavía

en la madrugada fría estrechar mi mano
y dar con el fondo de la vida misma
tu guarida

en la mañana estirar los dedos y encontrar tu pelo [sic] escrito
entre mis huellas
náufragos del gozo de quererse
que se enredan en la cama
refugio de nube
isla dichosa

quiero ser tu chimenea perenne
para todas tus heladas
con este follaje que tengo para tu espalda
tu serrana contraparte
con mis erres y mis silenciosos montes
cómplice del cotidiano
compañera de risa y pena
tuya
en cada libro
en cada cuerda
en cada hora

te quiero
impetuoso y callado
como soy
a ti marinera
que has trazado con tus barcos
tu mirada oscura
en mi mar
que a ti te esperaba
en mi mar
para todas desconocido
que a ti te pertenece
por derecho y por delirio
es tuyo

he renunciado a todo el morbo
del que fui capaz
a ese masoquismo que nos jodió
la travesía
fatídico diciembre

sé que
me aproximo lento
pero te estoy buscando
todo lo mío es tuyo ve
eso lo sabes
ya me escuchas
ya te digo
y así
fuerte ante el vacío
niégame si es necesario por ahora
el beso
que te negué yo aquella noche
es justo
lo merezco

pero ya no puedo sentir tanto sin decirte

así como dos infantes bajo un árbol
con la inocencia que me arranca lagrimones
así marinera de mis aguas
quiero abrazarte
hasta el último navío

para inclasificables

Ese momento en el que uno, con el conocimiento de sí mismo de no ser ente de ciencias naturales ni exactas pero con la tendencia purulentamente romántica a abstraerse en la fauna y flora, se aproxima, con la alevosía y el entusiasmo propios de la ignorancia, a un insecto para maravillarse y ohporqué pretender descifrarle y ubicarle en algún cajoncito taxonómico (la ineptitud científica no ha mermado el gusto) y el insecto, precioso, se abalanza a su manera sobre uno, se mimetiza con la ropa o el cabello y uno, prejuicioso y adoctrinado, se quiebra.